Total que intenté todo: facebuquiar, leer, escribir, borrar, DDR, comer, bañarme, cantar. Incluso intenté hacerle el amor a un mensaje que recibí por la mañana: les digo que no exagero nunca. Y no, nada: la maldita ilusión seguía ahí.
Llegué entonces a la conclusión de que no se trataba de simple y lineal interés, porque desilusionarse es tan fácil como llegar al típico baño que está al fondo a la derecha o dormir en los domingos. Ahora mismo me permitiré exagerar un poco: desilusionarse es tan fácil como sacar una pepsi de la nevera y ser feliz mientras dure fría. Bueno, pues a mi nada de eso me funcionó, y no, no me desesperé, porque desesperarse también es exagerar, y está claro que yo nunca exagero. Contrario a eso, me puse a recordar cuando Spears estaba de moda y a escuchar canciones de José José al mismo tiempo. Obviamente eso tampoco dio buenos resultados.
Conclusión final: Need to focus.
-Melanie S. Rivera (Lani)
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